[AF] Gripe A Carta a la Ministra J Gérvas

Maria Teresa Eyaralar Riera c04239 en cofas.es
Lun Ago 31 20:38:05 CEST 2009


  
 
 
J Gérvas me envía la  carta que escribió a la Ministra. Por su interes la difundo a través de la  Lista
 
Teresa  Eyaralar
 
 
 
ANTE LA GRIPE A, CARTA  ABIERTA A LA MINISTRA Y A LOS CONSEJEROS DE SANIDAD (CON COPIA A MIS  PACIENTES)
 
 
 
Por Juan Gérvas,  Licenciado y Doctor en Medicina por la Universidad de  Valladolid
 
 
 
Con el debido respeto,  ruego que escuchen a este médico general rural preocupado por el pánico desatado  ante la epidemia de gripe A. Es preocupación clínica y social, pues se refiere  tanto a la atención a los pacientes como al impacto en la estructura social,  laboral y económica de un pánico que tendrá peores consecuencias que la propia  epidemia de gripe A. 
 
 
 
CONSIDERACIONES
 
Conviene recordar que  el Gobierno de Canadá se planteó dos objetivos ante la gripe aviar (cuando la  OMS amenazó con una mortalidad de siete de millones, en 2005, que quedó en  apenas en 200 muertos en todo el mundo), 1/ disminuir su impacto en mortalidad y  2/ mantener la estructura social. No es una visión improbable la de un país  sumido en el caos, parado por cierres de escuelas y centros de trabajo, con las  urgencias y servicios médicos colapsados, con falta de atención a otros  problemas de salud incluso graves, como infartos de miocardio y apendicitis (sin  hablar de los errores tipo retrasos en el diagnóstico de meningitis por  confusión con la “omnipresente” y deslumbrante gripe  A).
 
Y, sin embargo, la  gripe A es enfermedad benigna, con menos mortalidad que la gripe estacional (la  de todos los años). Lo sabemos ya con datos, por la experiencia del invierno en  los países del hemisferio sur. La diferencia es responder como Argentina (pánico  y descontrol absoluto) o como Australia (organización y eficacia). Según los  cálculos más ciertos podemos esperar como máximo unos 500 fallecimientos por  gripe A, frente a los más de 1.500 anuales por la gripe estacional. Por ello,  habrá menos muertos en todos los grupos de edad con la gripe A que con la gripe  estacional. Para disminuir la mortalidad habrá que tratar adecuadamente a los  casos que se compliquen. Lastimosamente la vacuna prometida llegará tarde, y no  deja de ser una vacuna cuya eficacia desconocemos. Hasta que no haya más  conocimiento muchos ni nos la pondremos ni la  recomendaremos.
 
Respecto a las  embarazadas, siempre se han visto más afectadas por la gripe, especialmente en  el tercer trimestre, por los cambios cardio-respiratorios que provoca la  ocupación del abdomen por el útero grávido. La gripe A no cambia nada respecto a  la gripe estacional; habrá la misma proporción de ingresos, y menos muertes que  con la gripe estacional. La embarazada puede y debería llevar la vida sana que  siempre se le ha recomendado, lo que incluye continuar con su vida normal,  familiar y laboral. La gripe A no provoca abortos ni malformaciones del feto.  Estar embarazada no aumenta la probabilidad de contagiarse por gripe A. Se debe  continuar la lactancia natural aunque se tenga gripe A, no hay ningún problema  para el lactante.
 
La selección de  personas por sus “factores de riesgo” es cuestión discutible pues los factores  de riesgo ni son necesarios ni son suficientes para explicar las complicaciones.  Por ejemplo, hasta el 70% de los niños que mueren por gripe estacional carecen  de factores de riesgo definidos.
 
La predicción sobre la  evolución de la gripe A debería basarse en lo que sabemos de esta propia  epidemia y de pandemias previas. Por ello lo previsible es una onda de rápido  contagio. Hablar de otras posibilidades es ignorancia, fantasía,  irresponsabilidad o maldad. Es absurdo recordar epidemias de gripes de cuando ni  había una cobertura pública sanitaria ni existían antibióticos para tratar las  neunomías que las complican.
 
 
 
PROPUESTAS
 
Dejen de organizar  protocolos y de promover medidas de recepción a los pacientes de probable gripe  A que carecen de sentido. Es absurdo el aislamiento en urgencias y en los  centros de salud de los pacientes con fiebre y síntomas de gripe. Durante la  epidemia los griposos estarán en todos sitios y las medidas de aislamiento son  innecesarias en los centros sanitarios. Sólo contribuyen a crear alarma y  pánico.
 
No promuevan el  diagnóstico exacto de la gripe A, excepto para investigación y vigilancia  epidemiológica. Las pruebas de detección rápida son poco fiables, e inútiles. El  seguimiento es el mismo sea gripe A, gripe estacional, o cualquier otra  infección respiratoria.
 
Dejen que los médicos  clínicos hagan su labor. Llevan años atendiendo a los pacientes con gripe, y  saben hacerlo en las urgencias, las consultas y los domicilios. Los “expertos”  poco pueden añadir, salvo colaborar como consultores. La gripe A es más benigna  que la estacional, pero probablemente concentrará a los enfermos en un periodo  breve de tiempo. No conviene hacer grandes inversiones ni cambios, sino reforzar  los dispositivos existentes con lógica y sentido común. La buena atención  clínica a los casos complicados es tan importante o más que todas las demás  medidas juntas. La atención a domicilio debería gravitar sobre los médicos de  cabecera que tienen conocimiento y capacidad de decisión respecto a sus  pacientes y su entorno familiar. Tengan en cuenta la sobrecarga de trabajo y  prevean medidas para compensar las horas extras de trabajo (no todo es gastar en  acumular antivirales y vacunas).
 
No promuevan  excesivamente ni los antivirales ni la vacuna. Hay dudas razonables sobre sus  ventajas, y tienen efectos adversos innegables.
 
Tengan en cuenta que la  gripe A tendrá más impacto en la clase social baja, entre los pobres,  marginados, toxicómanos, mal alimentados, mal abrigados y habitantes de  viviendas insalubres. Todos ellos tienen menos interés por su salud por lo que  habrá que prever medidas proactivas tendentes a evitar la falta de equidad en la  atención a estos pacientes y poblaciones.
 
No promuevan el uso de  mascarillas. Su eficacia es dudosa.
 
Promuevan el  autocuidado. Lo importante es que los pacientes y las familias se enfrenten a la  gripe A con la misma serenidad y buen hacer que a la gripe estacional. El ser  humano ha evolucionado en convivencia con el virus gripal, de forma que hay un  excelente cúmulo increíble de normas sensatas de autocuidados en la población.  Como siempre ante la gripe, los individuos y las familias son capaces de  cuidarse sin necesidad de médicos ni de sanitarios.
 
Faciliten la  justificación de la ausencia al trabajo. La gripe dura siete días, y normalmente  los tres primeros son los peores. Nada impide que esos tres días se puedan  justificar por el propio trabajador, sin necesidad de baja médica (con lo que se  ahorra la visita al médico en el 95% de los casos, que serán leves). Y en caso  de ausencia más larga, de hasta una semana, facilite la justificación de la baja  con un solo documento que se pueda hacer en sólo una visita (según la  organización actual se requerirían tres).
 
Pidan a los medios de  comunicación que sean responsables. No tiene sentido transmitir en vivo y en  directo cada muerte por gripe A. En vez de 500 parecerán 500.000. Con ello se  crea alarma social innecesaria. Tenemos la experiencia de la meningitis C, que  desató el pánico por este comportamiento absurdo de los medios de comunicación.  La percepción social del riesgo de contagiarse y de morir por gripe A no tiene  nada que ver con la realidad. Todos tenemos la culpa, desde la Organización  Mundial de la Salud al Ministerio de Sanidad y Política Social, pasando por las  Consejerías de Sanidad, los Colegios de Médicos y los medios de comunicación. Y  entre todos hay que lograr enmendar este desaguisado antes de que sea tarde. Es  clave que la percepción social del riesgo de enfermar y de morir por gripe A  corresponda a la realidad, a la de una enfermedad leve, una gripe de menor  gravedad que la habitual. 
 
 
 
Juan Gérvas es médico  de Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón (Madrid). Profesor  Honorario de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma  de Madrid, y Profesor Visitante de Atención Primaria en Salud Internacional de  la Escuela Nacional de Sanidad (Madrid).
 
Contacto  jgervasc en meditex.es      www.equipocesca.org  
 
 
 
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